El sentido del trabajo.
Un día quise ver a mis amigos, que trabajaban en una obra de construcción, cerca de mi casa. Hacía mucho tiempo que no los veía, así que no sabía que era de sus vidas. Casi a la entrada, en una postura de comodidad, me encuentro al primero.
_ ¡Hombre, qué alegría verte!, le dije, mientras le daba un fuerte abrazo. ¿Cómo te van las cosas?
_ Aquí ando ,trabajando y sudando como un negro, ya me ves. Como un idiota, esperando largarme cuanto antes.
Doy tan solo unos pasos y allí, en un andamio, a escasos metros del suelo, encuentro al otro viejo amigo.
_¡ Cuánto tiempo sin verte! ¿Cómo te va?
_Pues hombre, ya ves. Las vueltas que da la vida. Hay que hacer algo, ¿nó? Hay que ganarse el pan y mirar por los hijos. Es ley de vida. Me dijo.
Levanto la vista y allá arriba, en una postura de difícil equilibrio, veo a mi otro amigo. Sintió una enorme alegría al verme y, con una sonrisa y una voz potente, me preguntó cómo me iba, cuándo nos veríamos más detenidamente. Y para terminar, me dijo: _ Aquí estoy, haciendo una bonita escuela, bonita, bonita… ya verás qué escuela.

No hay comentarios:
Publicar un comentario